13.3.08

Lo primero que pude observar fue su cabello de agua que flotaba en el mar celestial
su boca de agua que convertía las palabras en burbujas que al explotar dejaban escapar sonidos azules
sus ojos de agua que al verlos se reflejaban como prismas multicolores
su nariz de agua que absorbía las purezas del ambiente
así como todo su cuerpo de agua que finalmente se evapora
y queda convertido en nada.

10.3.08

DE NÚMEROS

Favor de anotar un número del 1 al 56
Gracias

8.3.08

VUELTA A LA BAHÍA


Puerto Vallarta se ubica en la llamada Bahía de Banderas que comparten los Estados de Jalisco y Nayarit en la República Mexicana. El día de ayer fuimos invitados a dar un paseo en barco para apreciar el atardecer, tomar unos drinks y disfrutar de un recorrido sobre el mar. Sin duda alguna que amo vivir en la playa, el ambiente que se respira, la buena vibra y la libertad son enormes privilegios a diario.

6.3.08

En segundos
rompemos ciclos
formamos caminos nuevos
nos aventamos al futuro
tocamos con las manos lo impensado
volteamos al cielo
y nos llenamos de nubes
aventuras eternas
cantos de agua
azules sueños
emociones
luz de luna
estrellas

5.3.08

Como siempre hay una primera vez, aquí les va este MEME que me ha llegado por parte de Maite:

Instrucciones:

a) Cada persona seleccionada debe confeccionar un listado de 8 cosas que quiere hacer antes de morir. No importa cuáles sean pero que sean 8.
b) Es necesario realizar un post detallando esas 8 cosas en el blog, por supuesto sin omitir enunciar las reglas del juego.
c) Al finalizar nuestra lista, debemos hacer extensiva la invitación a 8 personas más, colocando su nombre, nickname o nombre de su blog.
d) Por último y dentro de lo posible, dejarle un comentario a quien nos invitó a jugar y también comunicárselo a la persona que hemos elegido para continuar este juego.

"OCHO COSAS ANTES DE MORIR"

1. Un retiro espiritual en Nepal
2. Una sesión de besos y abrazos hasta desgastarnos
3. Un picnic en la playa con toda mi familia con vino tinto y chocolates
4. Un paseo en barco por todo el Mediterráneo
5. Una borrachera con mis amigas y amigos
6. Una caminata por el desierto en luna llena
7. Un suculento platillo de pulpos al ajo de "El Cejas" de Cancún
8. Una terapia de masajes y spa en el Mauna Lani

La tarea va para: elgatowilly, sandra becerril, jane, letizaida, gabii, venezuelalaidy, irais, bonchita

Saludos desde el Pacífico

4.3.08

Vivo hace un par de años en la provincia de México, en un Estado que se llama Jalisco y en una ciudad de nombre Puerto Vallarta. Y una de las ventajas de vivir en lugar como este son las cortas distancias que llegamos a recorrer comparados con otras ciudades como el Distrito Federal, de donde provengo. Los trayectos que aquí hago diariamente son verdaderamente cercanos unos a otros. De mi casa al trabajo son 5 minutos caminando, del trabajo a la playa son otros 5 minutos a pie, mi restaurante favorito de mariscos, la plaza comercial con su variedad de tiendas y lugares de comida, el cafecito también los tengo a 5 minutos, el supermercado me queda a 5 minutos, al igual que el cine, el centro, la marina, la tiendita y las chelas, faltaba más?. Así que en verdad que el círculo en el que me muevo de lunes a viernes no cubrirá un radio mayor a los 5 kilómetros y no utilizo la camioneta para nada salvo los fines de semana que son siempre aprovechados para visitar la enorme diversidad de atractivos que nos ofrece esta zona del Pacífico Mexicano.

3.3.08

Estaba sentado en un café de la llamada Zona Romántica, un lugar lleno de restaurantes, bares, tiendas, etc,. Un sitio para caminar, para ver y ser visto, con mesas a la orilla de la calle y algunas con vista al mar. Disfrutaba de un delicioso smoothie de frutas y comenzaba a leer las primeras páginas del libro que recién había comprado. Eran cerca de las 6 de la tarde, el sol comenzaba a bajar para dar paso al atardecer, la gente paseaba de un lado a otro. En la mesa de atrás había dos señores gringos en apariencia, a mi izquierda una señora que tomaba un cafe y leía una revista de moda. Hacia mi derecha la mesa estaba vacía hasta que llegaron 3 personas, 2 hombres y una mujer, ellos hablaban español, ella extranjera con acento extraño, puede ser rusa, polaca o checa, sus palabras eran pronunciadas en un inglés muy rebuscado. Yo intentaba concentrarme en mi lectura pero sus casi gritos me lo impedían. Sin querer, comencé a escuchar sus frases sueltas porque ni siquiera tenían el tono de conversación y me quedé incrédulo de todo lo que estos jóvenes le decían a la muchacha que parecía no tener idea ni en dónde se encontraba y menos de lo que le hablaban, pero ella reía y bebía. La falta de cultura, las mentiras, el choro vil me empezaron a poner de nervios, nada de lo que decían era cierto, no sé si lo inventaban por gusto o de plano su ignorancia era enorme. Sin caer en los detalles me preocupé de cierta forma en todo esto y me lleva a reflexionar en el gran problema de la poca cultura, por supuesto, pero también en el tema de las traducciones e interpretaciones. Es cierto que no está bien meternos en las conversaciones de los demás para corregir sus errores pero en estos casos sí deberíamos estar alertas ante la basura de información que se genera, se transmite y se está hablando todos los días. El tema de conversación para mucha gente es simplemente lo que oye en su casa, lo que le dice el vecino y lo que vió y escuchó en la tele. Pero me pongo a pensar, si esto pasa en la esquina de cualquier cafe imagínense en alguna reunión de alto nivel diplomático, en la sede de algún organismo internacional en la que entablan una conversación traducida un chino, un hindú y un francés. Ya parece chiste, no? jaja. Cada uno de ellos cuenta con sus respectivos intérpretes, claro está, pero cómo saber si lo que dicen es correcto, si no están desviando el tema de conversación, si el traductor tiene otros intereses, si están comprados, si están manipulando, si quieren llamar la atención. Esto es real, es verdad y podría generar graves conflictos. Lo ideal sería que para cada intérprete hubiera un segundo supervisando lo traducido, pero seguramente eso generaría la intervención de un tercero y otro y otro más hasta formar una absurda cadena de observadores y verificadores de la "verdad", y tampoco queremos llegar a eso, a la censura, a la limitación, a la vigilancia extrema, en fin. Preocupémonos por estar bien informados y por cultivarnos cada día.

29.2.08

Fue un viaje en el tiempo la visita que tuve a San Sebastian del Oeste, un lugar que se ubica a poco más de una hora de Puerto Vallarta. Es un pueblo en medio de las montañas con paisajes hermosos, calles de piedra, pequeños puentes y con un ambiente y clima muy diferentes a los que tenemos en la costa del pacífico. Es un sitio atrapado en el tiempo.

Para llegar hay que tomar una pequeña carretera principal y después acceder por un camino de terracería. Se respira a limpio, fresco, a tierra y naturaleza a todo dar.
Se ha vuelto un punto turístico tanto así que han abierto una pista para avionetas y helicópteros y se dan tours diarios desde cualquier parte del Estado de Jalisco.

Años atrás fue un gran productor de minerales, plata, oro y es famoso por sus grandes minas aunque muchas de ellas están cerradas y las pocas abiertas no se puede entrar con facilidad. También se produce un café verdaderamente delicioso.
Caminar por sus calles mientras la brisa sopla es un deleite que cuando tengan la oportunidad seguro lo disfrutarán. Podrán tomar "raicilla" que es la bebida típica y dar un paseo hacia la cascada y la cueva en medio de la montaña.

27.2.08

Caminaba de regreso, crucé la calle y cuando mis pensamientos se intensificaron imaginándote y queriendo saber de tí, aparece de pronto tu nombre en la orilla de la banqueta, estaba escrito por alguien que se llama igual que tú y quien aprovechó el cemento fresco para plasmar su nombre, tú nombre. No había nada más, ni otro nombre, ni una figura, ni una firma, ni nada. Por curiosidad, en los siguientes metros que avancé buscaba algo escrito, alguna frase tal vez y no la había. Sin duda que es otra señal para nosotros aunque seguiré siendo cauteloso. El universo confabula poco a poco y nuevamente a nuestro favor.

26.2.08

Acabo de platicar con una amiga y su experiencia me hizo recordar la primera y única que vez que compartí hogar con desconocidos. Esto sucedió hace muchos años cuando vivía en Cancún recién desempacado de la Ciudad de México. Ya tenía chamba, coche a mi disposición y toda la cosa pero no una casa dónde vivir. Mi búsqueda comenzó, claro está, buscando algo cerca del mar en Zona Hotelera, después cerca de la laguna Nichupté y finalmente sobre la Avenida Bonampak digamos la calle que separa el área turística de la ciudad. La opción era muy buena, es cierto, una recámara en el último piso de un edificio con 4 departamentos. Un lugar pequeño con cama matrimonial, baño completo y clóset. Lo mejor de todo es que tenía una enorme terraza y vista al azul turquesa del Mar Caribe; viendo de frente hacia la izquierda se alcanzaba a ver Isla Mujeres y por la derecha el Boulevard Kukulcan en toda su extensión. Me quedaba a 5 minutos de distancia de mi trabajo y todo parecía bastante bien. Las personas que me rentaban eran unos señores mayores que se habían juntado hacía un par de años y que compartían su departamento que consistía en 3 recámaras, una ocupada por ellos y las otras por dos jóvenes que trabajaban en un Hotel. Mi espacio quedaba independiente en la parte alta pero finalmente compartía refrigerador y cocina. Para mí era una experiencia nueva y la vivía como tal, intentando adaptarme a una nueva ciudad y compañeros. Desayunaba temprano, trabajaba todo el día y prácticamente regresaba en la tarde-noche, me preparaba algo de cenar o traía algo de fuera y escuchaba música toda la noche hasta quedar dormido. Cuando me encontraba con alguno de ellos eran conversaciones cortas. Él era aprendiz de pintor y ella aprendiz de escritora, su gusto por el arte nos fue acercando poco a poco, intercambiamos ideas, conceptos y hasta una clase particular de arte con café y galletas. En apariencia llevaban una vida tranquila y cordial. Todo cambió cuando días después, entre sueños, escuché gritos que venían de abajo, no sólo gritos, verdaderos insultos, me levanté para ver qué sucedía y al acercarme pude constatar que eran ellos discutiendo con enorme intensidad en sus palabras. No se comentó nada al respecto pero semanas después un cristalazo no sólo llamó mi atención sino la de algunos peatones que pasaban por la avenida, me asomé desde la terraza y las pocas cosas que ocupaban la sala-comedor comenzaron a volar, libros por acá, pinceles, estuches, todo lo habido. Guardé discreción y esperé arriba hasta que todo se calmara. Finalmente a mí no me afectaba del todo, estaba en la parte alta y sin nadie que molestara, sin embargo la situación era incómoda. Semanas después, las cosas comenzaron a cambiar drásticamente, las recámaras en las que dormían los otros dos jóvenes fueron sustituidas por los hijos de la señora, nunca me enteré en qué momento se fueron unos y entraron otros, la situación era que hasta dos perros ya había en el departamento, gente entrando y saliendo todo el tiempo y las cosas del refrigerador, cambiaban de sitio o de plano desaparecían. Nunca fui informado de nada y el tema yo tampoco lo tocaba. Un día en la calle me topé de frente con el señor y con una pena enorme me pidió una disculpa, no se preocupe, le dije. No tiene nada que explicarme, yo ya lo había entendido todo, era una señal que indicaba que me tenía que cambiar, que no compartiera espacio con desconocidos y que buscara el lugar que me estaba esperando. Al día siguiente abrí el periódico y con enorme suerte encontré el departamento que cambió el rumbo de mi vida.