
Fin de semana en Cuernavaca, cumpleaños de un amigo, casa con alberca y jardin con gran parrilla. Sin duda alguna, perfecta combinación. Carretera conocida, llegada pronta y disfrute intenso. Tenía mucho tiempo que no nos reuníamos los "brothers". Haciendo cuentas tenemos más de 20 años de ser amigos. Todo sigue igual, aunque ya no somos los mismos de antes. Tres días de fiesta, no he dormido pero cómo he disfrutado. Comimos rico, bebimos agusto, bailamos, nadamos y nos enfiestamos bonito.
METROBUSEANDO
Y bien, he decidido utilizar el llamado Metrobus, resulta que tengo una cita a una cuadra de Insurgentes completamente al otro extremo de la Ciudad. Es viernes, quincena y puede resultar muy caótico tomar el coche y conducir hasta allá. Así que la aventura en un carril de sur a norte suena atractiva en estos casos. Me acerco a la estación Santa Ursula y camino por la rampa hacia las primera máquinas. No tengo idea qué hacer, pregunto y me contestan con otra pregunta. - Tienes tarjeta? -Obvio no. -Si quieres dame el dinero y te paso con la mía. -Ok.
Acto seguido me encontraba abordo de esta unidad roja híbrido de dos transportes importantes para esta Capital. El autobus y el metro. Debo decir que me sorprendió el tipo de gente que vi. No sé si era la hora, el día, en fin, pero personas decentes, gente bonita, etc. Extraño me pareció en verdad ya que ese fenómeno no sucede al abordar un microbus o un camión normal.
El servicio fue bueno a secas, lo mejor de todo es pasar a una velocidad considerable, al menos avanzar, pues, Mientras cientos de automóviles al lado, permanecen parados cual estacionamiento. Sí, cuando me encontraba del lado conductor, pensaba. Algún día experimentaré esa sensación y ahora puedo decir que vaya que se siente bonito.
Sube y baja gente enmedio de apretones, empujones y arrimones varios. Después de 46 minutos, llego a la parada correspondiente. Ciertamente nada mal, en coche hubiera calculado más de 90 minutos mínimo. Encuentro el domicilio a una cuadra, tal cual. Par de horas después emprendo el regreso. Una aventura distinta, ya cansado, con ganas de llegar pronto. Me aplico para ocupar un asiento, así lo hago. Música en mis oídos, todo cambia. Vuelvo a disfrutar el viaje. Llego a mi destino y termina esta experiencia.
CABEZA DE RADIO
El Foro sol abrió sus puertas a este banda inglesa que creo una atmósfera extraordinaria. Como preámbulo al ritual, los alemanes de Kraftwerk inundaron con su tecnología robótica el espacio que era vigilado por una enorme luna naranja partida por la mitad. A las 9:34 pm apareció ese pequeño ser con gran voz enmedio del escenario. Gritos y hasta llantos comenzaron a escucharse mientras un juego de luces cilíndricas llamaba la atención de nuestros ojos y los acordes de lo que sería la primera de tantas canciones estremecían a los presentes que disfrutamos de 2 horas de concierto. Imágenes en sepia, moradas y amarillas en dos pantallas divididas acompañaban el audiovisual. Cantos, nostalgia, alegría, humo, todo junto nos llevó a un perfecto domingo musical ...