Pero les cuento que para mí fue mejor ya que días después recibo una llamada de Estados Unidos en la que me decían que me invitaban al país vecino a experimentar alguno de los tours que hacen por allá y ver la forma en la que trabajan con sus clientes. Acepté de inmediato y una semana después estaba tomando mi vuelo a la ciudad de Los Angeles para dirigirme luego hacia Anaheim donde se encuentran las oficinas de la agencia para la que trabajo. Fui a las instalaciones, conocí mucha gente, me enseñaron videos, fotos y platicamos una variedad de anécdotas que nos han sucedido en los diferentes tours. Cada viaje es distinto aunque vayas a los mismos lugares. La gente misma hace el viaje.
Después de ciertas instrucciones técnicas y una muy buena comida que se extendió a cena sólo faltaba estar listos para el día siguiente y realizar el tour llamado Wild Western que tenía como primer destino la ciudad de San Diego en el estado de California.
Esa mañana estábamos reunidos en el lobby del hotel 52 personas listos para abordar el autobús y tomar camino hacia el sur. Un poco más de dos horas nos llevaron directo al muelle de la base naval norteamericana para tomar un tour en barco y dar un recorrido por la bahía en un paseo de poco más de una hora. Después nos fuimos hacia el Parque Balboa a disfrutar de sus museos y jardines. Paramos en un centro comercial y en la tarde nos fuimos hacia el Gaslamp Quarter, una zona llena de bares y restaurantes en la que tal cual en las esquinas hay unas lámparas de gas iluminando tenuemente. Comimos, nos reventamos y cada quien volvió por su cuenta al hotel. La guía y yo fuimos de los últimos ya que además de los tragos que pedimos, en el bar nos invitaron una botella de vino que no podíamos rechazar.
Al otro día, teníamos que escoger dos opciones para la mañana, el Zoológico ó Sea World. Como yo ya conocía el zoo, me decidí por la segunda opción ya que hacía años no iba. Vimos los osos polares, belugas, pingüinos, morsas, leones marinos y la mayor atracción del parque la famosa ballena orca Shamú. La verdad es que nos divertimos como niños y la pasamos muy bien. Para la tarde noche de ese día estaba programada una visita al Petco Park, casa de los Padres de San Diego, el equipo de beisbol local. Todos felices acudimos al juego que estuvo tan bueno y reñido que se resolvió en el último out cuando los Padres derrotaron 2 carreras a 1 a su gran rival estatal los Gigantes de San Francisco.
Después de dos noches en esta linda ciudad era momento de seguir nuestro camino hacia el estado de Arizona para visitar la desértica Phoenix de la cual les hablaré en próximo post ...
6 comentarios:
Por ahí, sólo una vez... me gustaría volver.
Espero Phoenix, de mis ciudades favoritas aunque ni yo me la crea.
Ahhhhhhh yo quiero irrrrrrrrrrrrrrrr¡¡¡¡¡
Phoenix esta bien chido pero mas estan los oulet que tiene ja
saluditos!
worales que shido
y que envidiaaa.. esos si son viajes!!
Aquí en mi rancho ganaron los saraperos jjajajajaja, y ya, creo que solo puedo sentirme orgullosa de eso por ahora.
Saludos y lindo blog.
¿y mi comentario?
Hola Mond, si, si, es muy interesante el estado de Arizona aunque Phoenix no es de mis ciudades favoritas. Por qué lo es para tí? Cuenta, cuenta...
Karmila: Muchos viajes pendientes, jeje.
Jane: Nunca debe faltar el chopin!
K: Y fíjate que Saltillo no conozco, habrá que ir
Latita; Tú lo borraste o cómo estuvo? Ni idea, neta.
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